No hay nada más subjetivo que el arte. Apela a emociones, trata de tocar las cuerdas del alma del receptor, afinadas de forma diferente en cada persona. Existe una forma de objetivar lo subjetivo, que es mediante la creación de una predisposición en el receptor. La influencia de las ideas preconcebidas en la buena acogida de una obra es innegable.